Utilizando el bastidor de una criba, la inventiva popular ha
creado un instrumento de percusión con el simple hecho de superponer una
piel tensada de animal. Esta tendencia, por otra parte muy común, de
utilizar y reutilizar materiales o formas ya existentes para aplicarlos a
instrumentos musicales, produjo a veces, además de piezas de gran
belleza, algunas sorpresas acústicas que, por su acierto, se
tradicionalizaron.
En este tambor, el parche se golpea con una maza de
madera recubierta de piel, para atemperar el sonido y darle mayor
calidad.
Este instrumento podría definirse como un tambor
cilíndrico de aro de madera, de gran tamaño, y hasta se le podría
considerar como la versión rural del bombo sinfónico, con la única
diferencia de que sólo tiene parche en una de las bocas.
Aunque su
tamaño varía, se podría denominar pandero a todo instrumento hecho con
un bastidor redondo de madera, con piel en una de las aberturas y sin
sonajas; lo diferenciaríamos así del pandero cuadrado y de la pandereta o
panderete que incorpora las rodajas de latón en el aro de madera.
Algunas
ilustraciones muestran a músicos golpeando panderos, generalmente con
la mano o con una baqueta o maza, según se puede contemplar en las dos
ilustraciones que se ofrecen como ejemplo.
Una de ellas representa a
unos israelitas adorando unos ídolos en el Roman de Horn (siglo XII),
mientras que en el otro grabado aparece un actor con máscara tocando un
pandero, según se pudo ver en 1762 en Pompeya al descubrirse el mosaico
de una casa situada extramuros de la ciudad.
Es evidente que asirios,
egipcios, griegos y romanos usaron este instrumento, generalmente para
ceremonias públicas, si bien en España estuvo más unido al medio rural y
a las mozas, precediéndole además un toque de picaresca. Por eso el
refrán decía: "No todo es vero lo que suena en el pandero".
El Pandero esta emparentado con el Bodhram Irlandes, Bendhir Marroqui, Erbane Kurdo, Dayere Afgano y muchos otros tambores de marco, percutidos tanto con la mano como con maza, baqueta, etc, ... En ocasiones, existen discusiones en cuanto a la nomenclatura de este tambor de marco sin sonajas, puesto que tambien se le suele llamar Pandero a la Pandereta, esta ultima con sonajas.
Este instrumento se exhibe en la Fundación Joaquín Díaz de Urueña.
INSTRUMENTOS MUSICALES DEL MUNDO Cordófono, Pulsado Citara Cuba, America
El Tres es un instrumento musical cubano. Es un cordófono pulsado derivado de la guitarra, por lo que pertenece a la familia de las citaras.
Consta de un cuerpo semejante al de la guitarra, al igual que el mastil y el clavijero. Longitud de la escala: 480-650mm
Lo que diferencia radicalmente a este instrumento respecto a la guitarra es el orden de las cuerdas y el material, siendo estas de acero. Consta de tres órdenes de cuerdas dobles, siendo octavada, por lo menos, el tercer orden, el mas grabe.
Su afinación varía dependiendo del instrumentista y la zona geográfica
de donde proceda.
A veces es coincidente con la afinación de las tres
primeras cuerdas de la guitarra G4 G3 (octavado), B4 B4, E4 E3.
Otras opción aumenta un semitono al segundo orden de cuerdas, quedando la afinación como G4 G3 (octavado), C4 C4, E4 E3, es decir sonando la tríada de do mayor al aire.
También se utiliza la afinación con la tríada de re mayor (D), es decir: A4 A3 octavada, D4 D4, F#4 F#3.
INSTRUMENTOS MUSICALES DEL MUNDO Cordófono, Pulsado Salterio España, Europa
Esta fotografía de Juan Hormaechea muestra un ejemplar de la Colección Luis Delgado en el Museo De la Música de Urueña, también mostrado en el Museo Virtual. Se trata de un cordófono de órdenes dobles, tocado con púa, y
dotado de un mástil o mango que permite sostenerlo durante la
interpretación. El modelo se halla en el Pórtico de la Majestad de la
Colegiata de Toro, en Zamora (Siglo XIII).
Es un instrumento que
con frecuencia ha despertado una cierta polémica entre los
investigadores. Es habitual plantear ciertas reservas hacia la
fiabilidad de las representaciones artísticas que nos sirven de
referencia a la hora de reproducir instrumentos musicales de otras
épocas. En muchas ocasiones, lo infrecuente de los instrumentos
representados o algunos detalles de éstos, invitan a pensar que se trata
de una fantasía del tallista, de una limitación física en los
materiales utilizados o en el espacio disponible para la representación.
Sin embargo otros detalles de una enorme minuciosidad indican que
frecuentemente los artistas que se dedicaban al arte suntuario de la
época, se documentaban rigurosamente antes de reflejar un instrumento en
alguna de sus obras. Una de las formas de comprobar la fiabilidad de
ellas es la reproducción a tamaño proporcionado de lo representado. Es
habitual encontrarse sorpresas, pues aquello que parecía inútil o
gratuito pasa a tener una operatividad manifiesta una vez reproducido el
instrumento. A veces sucede lo opuesto y se hace imprescindible una
interpretación muy libre por parte del lutier, ya que una copia exacta
del modelo nos llevaría a la obtención de un objeto no apto para ser
utilizado como instrumento musical. El instrumento que nos
ocupa, reproducido por Jesús Reolid en el año 2001, no tiene paralelos
en ninguna otra representación iconográfica conocida hasta la fecha.
Como es natural han sido muchas las hipótesis que lo han rodeado, pero,
finalmente y para hacerlo más útil en la interpretación, se ha optado
por construir este psalterio añadiéndole 8 órdenes dobles a los 8 ya
existentes en el modelo original. A diferencia de otros psalterios, este
no necesita ser apoyado en el regazo o sobre un soporte. Esto permite
su utilización de pie o caminando, como podría ser el caso de una
procesión o de una celebración callejera. En el caso de que este
instrumento fuese simplemente una fantasía del escultor, hay que
convenir que los datos organológicos que aporta son totalmente fiables
desde el punto de vista musicológico, y que su utilización resulta
cómoda y versátil.
Este instrumento se exhibe en el Museo de la Música de Urueña, colección Luis Delgado.
INSTRUMENTOS MUSICALES DEL MUNDO Membranófono, Percutido Tambor de marco España, .... Europa
Esta fotografía de Juan Hormaechea muestra un ejemplar de la Colección Luis Delgado en el Museo De la Música de Urueña, también mostrado en el Museo Virtual. Podría definirse este instrumento como unas sonajas con parche,
es decir, un aro de madera de dos o tres dedos de ancho sobre uno de cuyos
lados va un parche y a lo largo de cuyo bastidor van insertadas unas
rodajas de metal (rizado o alabeado) que chocan unas con otras. Se suele
sostener con la mano izquierda, introduciendo el dedo pulgar en un
agujero practicado en el bastidor de madera, y golpearse el parche con
la mano derecha cerrada o haciendo resbalar los dedos pulgar, índice y
corazón por la piel. A veces lleva unos cascabeles o alguna campanilla
para aumentar y dar contraste al sonido.
Aunque ya se observan
representaciones de mujeres tocando un instrumento similar en la Edad
Media, las primeras menciones literarias con el nombre específico de
pandereta no aparecen hasta el siglo XIX. Por ellas se ve que las
cantadoras rurales y los estudiantes eran los principales depositarios
de una larga tradición que ha llegado hasta nuestros días.
Durante el
siglo XIX era costumbre muy extendida, tanto en el medio rural como en
el urbano, la de adornar los parches con pinturas y algunos grandes
artistas llegaron a realizar al óleo hermosas decoraciones.
La
Biblia, en el capítulo XV del Éxodo, habla del cántico que entona Myriam
o María, la hermana de Moisés y Aarón, para alabar a Dios porque
defendió al pueblo de Israel de la caballería egipcia; toma en sus manos
un tímpano o pandereta y, seguida por un coro, emprende una procesión.
La escena ha sido representada multitud de veces en la pintura y
escultura. Con el mismo nombre latino de timpanum aparece una pandereta
en un tratado holandés de comienzos del siglo XIV. De esa época es
también el salterio inglés donde aparece la letra capitular adjunta en
la que se puede ver un grupo de músicos haciendo sonar diferentes
instrumentos entre los cuales está la pandereta. Hasta el siglo XIX,
como se ha dicho, se llama genéricamente pandero a cualquier instrumento
de percusión, con una o dos membranas sobre un bastidor redondo o
cuadrado, ya tenga sonajas o no. Este instrumento se exhibe en la Fundación Joaquín Díaz de Urueña.
Son dos tablillas iguales (no más largas de una cuarta ni más anchas de
dos pulgadas) que, colocadas entre los dedos y chocadas entre sí,
producen un tableteo para acompañar cualquier tipo de ritmo. Tienen
formas y figuras distintas según la tradición de cada lugar o el
capricho del fabricante, aunque suelen predominar las antropomorfas.
A
veces se utilizaban hasta tres en cada mano para dar más fuerza al
repiqueteo. Palillos se llama a los que están hechos de madera, y
tarrañuelas, tarreñas, tejuelas o tejoletas a los que están construidos
en barro cocido o en loza.
Muchos pueblos (egipcios, griegos,
hebreos) utilizaron ya, según demuestra la iconografía, algún tipo de
instrumento similar para producir sonidos rítmicos.
En bastantes casos
se trataba de grandes crótalos de madera o marfil que no se colocaban
entre los dedos, sino que parecían sustituir a las manos para palmear
con más ruido (de hecho, algunas piezas encontradas en excavaciones
arqueológicas de Egipto o Israel tienen la forma de brazos con unas
manos talladas en uno de los extremos) sobre todo en procesiones al aire
libre.
En las Cantigas de Alfonso X se puede ver a un alboguero
acompañado por un músico que toca los palillos (dos en cada una de las
manos).
El grabado del siglo XIX que mostramos representa a una pareja
de músicos ambulantes tocando un violín rústico y unos palillos.
El uso
de palillos y tejoletas por parte de vagabundos y gente del hampa
(tejuelas picareras, se les llamó a veces) ya está atestiguado por
Cervantes en alguna de sus obras como Rinconete y Cortadillo y El
coloquio de los perros. Este instrumento se exhibe en la Fundación Joaquín Díaz de Urueña.
INSTRUMENTOS MUSICALES DEL MUNDO Cordófono, Pulsado Citara China, Asia
Estas fotografías de Juan Hormaechea muestran un ejemplar de la Colección Luis Delgado en el Museo De la Música de Urueña, también mostrado en el Museo Virtual. Los orígenes del Ruan, Ruanxian o ZhongRuan se remontan a la China de las dinastías Qin y Han,
entre los años 221 a.C. y el 220 d.C. El nombre del instrumento procede
de Ruanxian, un músico del siglo iii, y así se le conoció hasta la
dinastía Tang (618-907).
Está relacionado con el Yuequin (yue: luna;
quin: genérico para los instrumentos de cuerda). Ambos constan de cuatro
cuerdas, pero en el caso del Yuequin, éstas están agrupadas en dos
órdenes dobles, a diferencia del ruan que presenta cuatro órdenes de
cuerdas simples. También encontramos instrumentos de similares
características en Corea, como el Wanham, y en Japón el Genkan,
utilizado en la música minshingaku.
Aunque originalmente el ruan
era un solo instrumento, modernamente se fabrica la familia completa de
voces y tamaños que incluye soprano, alto, tenor y bajo, en un intento
de dotarle de una mayor tesitura y riqueza al incorporarlo a la familia
de la orquesta moderna de instrumentos tradicionales chinos.
El
ejemplar que se exhibe es el bajo de la familia, y presenta los trastes
elevados que permiten alterar la afinación de cada nota al presionar la
cuerda en la cavidad que se crea entre los trastes y el diapasón.
Este instrumento se exhibe en el Museo de la Música de Urueña, colección Luis Delgado. Afinación:G2, D3, G3, D4 Cuerdas/ Ordenes: 4/4 Otrasnotas:cuerdasde acero. Longitud de la escala:425 mm
A finales del siglo XIX y principios del XX surge un enorme interés en
la creación de cordófonos en general, y muchos de ellos alrededor de las
citaras centroeuropeas. Así encontramos cítaras frotadas con arco,
cítaras equipadas con un teclado, cítaras de acordes, autocítaras, etc.
El instrumento que nos ocupa podría pertenecer a la familia de las
cítaras, pero habida cuenta de que su creador lo bautizó como “Reformed
Ritter´s Guitar”, podemos deducir que tenía un cierto interés en
acercarlo mas a la familia de la guitarra.
Lo cierto es que no disponemos de información sobre su datación ni sobre
su inventor, pero como muchos de los inventos del XIX, su principio de
utilidad es coherente y su constructor consiguió su objetivo. Se trataba
de poder hacer el mayor numero de acordes con no mucha dificultad
técnica. Así el señor Ritter incorpora seis acordes iniciales que se ven
alterados merced a un firme sistema de palancas de fácil uso. El
instrumento es de manejo sencillo, ligero y de buen sonido.
La única cita que conocemos del instrumento aparece en el libro “Musical
Instruments of the World” editado por Paddington Press en 1976.
En cuanto a su creador, desconocemos la existencia de referencias claras
al respecto, pero a principios del siglo XX, aparece en Alemania el
nombre de un guitarrista llamado Hans Ritter, relacionado con grupos
que, como el “Münchner Kammertrio” y el “Munich Guitar Quartet”,
utilizan instrumentos de la familia de las guitarras-arpa. No es, por lo
tanto, descabellado pensar en la relación existente entre este Hans
Ritter y la “Reformed Ritter´s Guitar”.
Este instrumento se exhibe en el Museo de la Música de Urueña, colección Luis Delgado.
INSTRUMENTOS MUSICALES DEL MUNDO Aerófono, Lengüeta Doble Conicos España, Europa
Estas fotografías de Juan Hormaechea muestran un ejemplar de la Colección Luis Delgado en el Museo De la Música de Urueña, también mostrado en el Museo Virtual. Es un tubo cónico de madera con seis agujeros (más dos oídos en la
campana que no modifican el sonido). En el extremo más estrecho de ese
tubo se coloca una pieza metálica llamada tudel donde se inserta el
órgano sonoro, que es una doble lengüeta hecha de caña. La escasa
longitud del tubo con respecto a otros instrumentos similares contribuye
a su denominación, pues suele estar afinado una quinta más arriba que
las dulzainas normales. Aunque la pipa se hace habitualmente con una
caña desbastada, no es extraño encontrar alguna pipa hecha de cuerno
pulimentado y hasta de los cañones de las plumas de grandes aves como la
avutarda.
El requinto tiene el mismo origen que la dulzaina.
Sin embargo, la doble vía de desarrollo -en las capillas cortesanas y en
el medio rural- es, probablemente, el motivo por el que en la
actualidad se encuentran modelos de diverso tamaño. Durante el siglo XIX
toda la historia del instrumento dio un giro (al menos en el centro de
la Península Ibérica) con la irrupción del músico y constructor Ángel
Velasco, pero su actividad no afectó al requinto, sino a un tipo de
dulzaina que vio aumentada paulatinamente su longitud y a la que el
constructor vallisoletano dotó de llaves para facilitar a los
intérpretes la ejecución de melodías cromáticas.
Requinto se
suele llamar también a un tipo de clarinete agudo (muy utilizado desde
Galicia o Cantabria hasta Murcia o el Levante español) y a una pequeña
guitarra (usada en la Mancha y en el sureste de la Península), en ambos
casos por tratarse de instrumentos a los que se les ha subido una quinta
con respecto a su modelo original. Casi todos los requintos de tipo
dulzaina conservados tienen la campana recubierta por una o dos piezas
de latón y un refuerzo de la misma aleación en la parte donde encaja el
tudel. La madera suele ser de peral o de encina.
Este instrumento se exhibe en la Fundación Joaquín Díaz de Urueña.